lunes, 21 de noviembre de 2016

Escribimos microrrelatos de terror


Todo el mundo de aquel viejo pueblo se preguntaba por qué sonaban las campanas sin explicación. Soy yo el encargado. Me hace gracia porque yo puedo verlos pero ellos a mí no.
José Manuel Ballesteros



 
LA CASA DE MIS ABUELOS

Cuando cumplí mi mayoría de edad, me fui a vivir sola a la antigua casa de mis abuelos.
Me encantaba aquel lugar, era precioso, allí habían pasado la infancia mi madre y mi tía, me hacía muchísima ilusión vivir allí.
La primera noche que pasé, escuché un ruido debajo de la vieja cama de mi tía, me asomé a ver qué era lo que ocurría. No sé qué pasó, algo me atrapó y me metió debajo de la cama.
Escucho muchos ruidos extraños e intento salir de aquí, pero no puedo. 

María César.

 LOS PAYASOS JUGUETONES

 Una noche de invierno muy oscura y cerrada, me quedé a dormir en casa de mi abuela, la cual tiene encima otra planta donde sólo se hallan muebles y cosas antiguas. Cuando me estaba quedando dormido, escuché arriba unas risas y mucho ruido, pensé que habría subido mi tío con los amigos. Escuché risas de niños y eso ya me extrañó más. Subí a ver qué pasaba, estaba todo desordenado y unos payasos que había guardados en cajas cerradas, estaban tirados por los suelos. Los volví a guardar y me fui para mi cuarto a dormir.
Me despertaron de nuevo los ruidos, volví a subir y otra vez los payasos estaban fuera de las cajas, había algunos en el suelo y otros encima de muebles y estanterías. Empecé a recogerlos.
Cuando ya me iba, estaban puestos en la puerta mirando hacia fuera, ya estaba muy asustado y no sabía qué hacer, caminé hacia detrás y noté que alguien me tocó, eché a correr y ahora, ahora tengo una sonrisa muy grande y el pelo de color rojo. ¡Qué a gusto estoy en esta caja!

Aarón Quintero